Mi Abogado De Inmigración Financiado Públicamente Me Dio Esperanza Cuando Sufrí Miedo Y Desesperación

SAFE client story ana hero

Cuando estábamos detenidos teníamos que dormir en bancas de concreto o en el piso porque éramos muchos. Tenía frío y estaba muy triste por estar ahí. A veces nos daban un pequeño colchón, pero nunca había suficientes para todos. Nos daban hojas de aluminio para cobijarnos, pero no nos calentaba. A veces no se puede dormir.

Traje a mi hijo de Guatemala para que pudiera tener una vida mejor aquí en los Estados Unidos. Donde vivíamos, las pandillas lo amenazaban. Se presentaron con armas a buscarlo en nuestra casa. Amenazaron con lastimarlo y matarme si no se unía a ellos. A mi pobre sobrino lo asesinó una de las pandillas, así que creímos en sus amenazas. Yo era especialmente vulnerable por ser mujer y sabía que me podrían matar las pandillas que querían a mi hijo, o los que mataron a mi sobrino y seguían enojados con nuestra familia. No podía dejar que lastimaran a mi hijo o que lo forzaran a unirse a la pandilla, así que huimos. Venir a los Estados Unidos fue un viaje muy difícil que tardó un mes. Viajamos a través de México. A veces comíamos, a veces no.

Cuando cruzamos hacia los Estados Unidos y estábamos en el desierto, vimos las luces de los carros de inmigración. Ellos nos preguntaron qué estábamos haciendo y dijimos que queríamos asilo. Nos enviaron a un centro de detención, era un lugar horrible.

Después de ser detenidos me separaron de mi hijo. Estaba en una celda con otra mujer como yo y mi hijo estaba con chicos jóvenes como él. No podía verlo y estaba muy triste y preocupada. Era muy triste que hubiera tantos niños ahí, todos encerrados. Me llena de tristeza recordar cómo los escuchaba llorar.

Todavía hay muchas personas que están en detención y no tienen abogados. Ahora, con el COVID-19, en realidad necesitan gente que los apoye. Es verdaderamente horrible estar en esos lugares. No sé por qué me liberaron, pero tuve mucha suerte. Cuando salí, alguien me dio en teléfono del Fondo de Justicia de Long Beach. Ellos me proporcionaron un abogado sin costo para que me ayudara presentar una solicitud de asilo.

En la solicitud, le dijimos al juez que Guatemala no es un lugar seguro para nosotros porque somos el objetivo de pandillas y personas que se han resistido al reclutamiento de las pandillas. Las mujeres guatemaltecas que se oponen a la asociación con pandillas están en gran peligro.

Estaba muy feliz de tener la oportunidad de hablar en reuniones públicas para pedir al gobierno que proporcionara más financiamiento para el Fondo de Justicia de Long Beach para que puedan ayudar a más personas como yo. Hay muchos como nosotros que necesitan apoyo legal. Si yo no hubiera tenido un abogado, me hubiera sentido totalmente sola y sin apoyo. Probablemente me hubiera dado por vencida y aceptado que me deportaran.

Ahora mi hijo es feliz; no tiene miedo de nada. Dice que aquí todo es diferente. Mi esperanza es que podamos ganar nuestra solicitud de asilo y quedarnos en los Estados Unidos. Mi sueño es que podamos tener una vida mejor en este país.

-------

Read the English version of Ana's story.